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IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL

ARCHIPIÉLAGO DE
SAN BERNARDO

Red Prensa Verde y Shots de Ciencia revelan evidencias de cómo el 
fenómeno global está afectando comunidades y ecosistemas insulares. 

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Sobre la tierra ya sumergida no ondea orgullosa la bandera colombiana.

Por el contrario, -como si fuera un monumento al abandono- enredado en un madero serpentea un trozo de costal que a modo de epitafio pareciera decir:  aquí yacía hasta hace algunos años la Isla Maravilla.

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Desapareció Maravilla,
la isla de las aves

Era una colonia para la avifauna marina y refugio de pescadores.

La erosión, el ascenso del nivel del mar, la acidificación del océano y el abandono del Estado, aceleraron su pérdida. Comunidades afro de esa región insular de Cartagena hablan de su ausencia. Las demás islas del Archipiélago de San Bernardo presentan avanzado deterioro.

Isla Múcura.

 

 

La madrugada del 17 de mayo llovió tanto que el techo de madera y zinc parecía romperse. El aguacero anunciaba el fin de la temporada seca y el comienzo de meses de humedad. Amainó hacia las 2 de la tarde y el cielo más despejado permitió zarpar desde la Isla Múcura en el archipiélago de San Bernardo.

Yeison Macías Campo, experimentado piloto nativo, salió del muelle occidental, bordeó lentamente la zona de playa y giró hacia el sur. Poco a poco, mientras remontaba las olas, aumentó la velocidad.

Después de navegar durante 25 minutos apareció un objeto en la distancia. Una especie de bandera, pero no era el tricolor nacional. El piloto se acercó lo más que pudo, apagó el motor, respiró profundo y con rostro de duelo exclamó:

 -Es aquí. Debajo de estos palos está Isla Maravilla.

Dos varas emergentes sostenían un banderín de plástico, raído de tanto ondear. Una señal para pescadores y viajeros de que ahí se hallaba el punto exacto donde Colombia perdió años atrás una porción de su territorio. Era también un recordatorio permanente de la velocidad con la que los efectos del cambio climático golpean desde hace tiempo al Caribe.

Olga Cecilia Guerrero  / Red Prensa Verde
Ignacio Galán / Shots de Ciencia

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Bajo Maravilla, donde hasta hace algunos años se encontraba Isla Maravilla. Al fondo Isla Tintipán.

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Maravilla tenía menos de una hectárea y estaba asentada sobre una antigua formación coralina. Hacía parte del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y Archipiélago de San Bernardo (PNNCRSB), creado en 1977, localizado a dos horas en lancha rápida desde Cartagena (Bolívar) y a 45 minutos desde Tolú (Sucre).

Cuentan los nativos que su suelo desprendía mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle bobo (Laguncularia racemosa) y unos cuantos arbustos de mangle zaragoza (Conocarpus erectus). De sus encantos el que más la destacaba era ser ‘la isla de las aves’.

Desde allí despegaban y aterrizaban en un interminable revoloteo fragatas, pelícanos, maría mulatas, gaviotas, cormoratas, alcatraces, tijeretas de mar, garzas y tantas más, que habían elegido ese pedazo de suelo como hábitat. Allí pernoctaban. Una vida aérea que se compaginaba con la abundancia acuática, la microfauna, el arrecife coralino, los pastos marinos y una alta productividad biológica.

“Por los aportes de materia fecal de las aves como fertilizante acuático, sus alrededores fueron un verdadero acuario natural. Yo lo vi, y las responsables eran las aves, también había toda una variedad de crustáceos, peces, y corales”, relata el profesor Fabio Flórez, habitante de Isla Múcura y estudioso del archipiélago.

Su valor ecosistémico era de tal magnitud que fue caracterizada, junto con isla Mangle, a 25 minutos de allí, como ‘Patrimonio Intangible de la Nación’. Ese calificativo, intangible, según Parques Nacionales, se le da a “aquel ecosistema de alto significado ecológico, que presenta un buen estado de conservación o un mínimo de alteración y debe ser protegido con el fin de que sus condiciones se preserven a perpetuidad”.

Sí, a perpetuidad. Por esta razón, Parque Nacionales diseñó un Plan de Manejo para orientar la gestión de conservación en 2006.  Dispuso que la isla estaba destinada exclusivamente a la investigación. Las únicas acciones permitidas eran recorridos de vigilancia, señalización y monitoreo. Se prohibían actividades de recreación, turismo, tránsito, extracción, aprovechamiento de recursos y vivienda. Nada se podía tocar, nada se podía llevar, debía ser objeto de riguroso estudio. Eso decía el papel.

En efecto, el archipiélago fue escenario para un sinfín de investigaciones científicas. Un ejemplo es el inventario de avifauna que realizaron en 1982, José Gregorio Moreno y Ricardo Antonio López de la Universidad Nacional, en cuatro de las islas del archipiélago: Tintipán, Múcura, Ceycén y Maravilla. En ese entonces reportaron 53 especies de aves ubicadas en 26 familias, de las cuales el 15% eran aves playeras y 5% de hábitos marinos, 38% residentes y 62% migratorias. 

Además, revelaron la presencia abundante de la paloma cabeciblanca (Columba leucocephala), que hasta entonces solo se había observado en San Andrés y Providencia; el primer registro en Colombia de la anidación de la garcita verde (Butorides virescens maculatus), los segundos registros para el país de reinita de magnolia (Dendroica magnolia) y chipe suelero (Seiurus aurocapillus) y así, muchas otras especies. 

Los investigadores colectaron 256 especímenes que luego disecaron y conservaron con su caracterización y descripciones. Hoy están depositados en la Colección Ornitológica del Instituto de Ciencias Naturales en Bogotá. 

En ese tiempo no todos los estudios llegaban a manos de la administración del Parque. El Plan del Manejo advertía que había una pérdida de información relevante, ya que no existía una compilación de todas las investigaciones que pudieran aportar datos para las decisiones que se debían tomar sobre esta área protegida. 

También, decía el documento, el Parque enfrentaba graves problemas para su preservación desde lo social, lo político y económico, incluyendo poderosos conflictos de intereses en lo regional y nacional. Se hablaba de la falta de personal, porque solo trabajaban siete personas de planta y siete contratistas para 120 mil hectáreas. Y aclaraba que el archipiélago de Corales del Rosario y la península de Barú, que también hace parte del área, concentraba todos los programas y proyectos, con un énfasis turístico.

Las insuficiencias financieras se expresan entre otras cosas, en carencia de combustible y en la permanente presión sobre las embarcaciones del parque (solo hay dos en buen estado y una de ellas tiene un solo motor y eso limita su accionar a no navegar en aguas abiertas, es decir fuera del archipiélago de Rosario), factores que limitan los desplazamientos del equipo humano al área. Por lo tanto, los esfuerzos realizados por las autoridades competentes y sobre todo por la administración del PNNCRSB, no cuentan con la cobertura suficiente, ya que la presencia efectiva del equipo humano se limita al 60% del área aproximadamente, así mismo, es importante anotar que esta situación se presenta, por que el recurso humano es insuficiente para cubrir adecuadamente con todas las labores de administración investigación, educación, recreación y monitoreo.

Históricamente y hasta la actualidad, en el sector de San Bernardo, solo se realizan incursiones esporádicas, especialmente recorridos de control y vigilancia, y algunos tímidos intentos de organización comunitaria. Esto porque no hay una sede operativa en ese lugar, que representa el 50% del área.

Texto del Plan de Manejo del PNNCRSB de 2006

Este Plan, carta de navegación para la administración del Parque, fue demandado en 2011 por no haber tenido en cuenta a las comunidades isleñas. Comenzó entonces un proceso jurídico que finalizó siete años después en una concertación con la comunidad. 

Entre tanto, Isla Maravilla permaneció durante mucho tiempo con baja presencia institucional y pasó a ser escenario de pesca, turismo, recreación y extracción. 

Hacia 2012 un estudio del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, Invemar (2012), retrató cómo Maravilla ya estaba deteriorada:

“Corresponde a un pequeño islote de 0.004 km2 constituido por arrecife coralino y sustrato biogénico (restos de conchas y fósiles calcáreos) con una cobertura escasa de manglar en mal estado por el fuerte oleaje, que funcionaba como resguardo para una diversidad de especies marinas (peces y esponjas), así como lugar de anidamiento para algunas especies de aves”.

En 2020, finalmente Parques Nacionales publicó la nueva versión del Plan de Manejo que, según miembros de la comunidad de Múcura, a la fecha no ha sido socializado. 

En este documento Isla Maravilla ya no aparece como Patrimonio Intangible. Fue reclasificada como “Zona de manejo especial con las comunidades o Subzona de conservación y restauración participativa ‘Bajo Maravilla’ antiguamente denominada Isla Maravilla”. Lo curioso es que era tarde para ponerle títulos a la isla: para ese año ya había desaparecido. 

La fecha exacta en que el islote desapareció no es clara. Voceros de las comunidades que conviven con el hoy bajo Maravilla, aseguran que fue hace cinco años, es decir en 2017. Invemar, al citar a Parques Nacionales, reporta que fue en 2006-2007. La bióloga Karem Acero en su investigación para la Universidad Nacional Efectos del ascenso del nivel medio del mar en isla Múcura indica que el comienzo de su pérdida fue en 2015 y adiciona una evidencia fotográfica comparativa entre 2011 y 2019:

“Esta es la mayor prueba de desaparición de las Islas en el archipiélago y de la pérdida de servicios ecosistémicos. Actualmente se pueden pisar los restos de litoral rocoso de Maravilla, que están inundados entre 30 cm y 50 cm. Durante el último trabajo de campo (2019), se realizó la visita a Isla Maravilla para comparar el terreno inundado actualmente, que hasta hace 4 años (2015) era sitio de paso para aves migratorias. En la imagen de la derecha se observa el litoral rocoso y lo que queda de base de la Isla, en la imagen izquierda se observan los últimos relictos de manglar perdiendo terreno por la intrusión del mar”.

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Fotografías comparativas de Isla Maravilla.

Fuente: Izquierda INCODER & UJTL (2014); Derecha Karem Acero (2019)

​Archipiélago de San Bernardo

 

  • El Parque Nacional Natural (PNN) Corales del Rosario y de San Bernardo tiene 120 mil hectáreas, está ubicado frente a las costas de los departamentos de Bolívar y Sucre. Fue declarado como área protegida en 1977.

  • Alberga las formaciones arrecifales continentales más importantes del país con 11.700 hectáreas, bosques costeros de manglar, extensos pastos marinos que bordean las islas, diversidad de invertebrados y variedad de peces arrecifales.

  • El territorio de San Bernardo se anexó al PNN en 1996 incorporando la zona que separa los archipiélagos del Rosario y San Bernardo, gran parte del área submarina y las islas Mangle y Maravilla.

  • Actualmente tiene ocho islas de origen coralino: Múcura, Panda, Mangle, Tintipán, Ceyzén, Palma, Cabruna y Boquerón. La novena es Santa Cruz del Islote que es artificial.

  • El Parque natural presenta 58 atractivos ecoturísticos, 30 corresponden al archipiélago del Rosario y 28 a San Bernardo.

  • El parque recibe cada año 950.000 visitantes que ingresan por el muelle turístico “La Bodeguita” en Cartagena y por Tolú. 

  • Entre 2015 y 2018 arribaron 3'818.058 personas, por tanto, es el PNN más visitado y el que recibe -junto al Tayrona- más recursos de todo el sistema parques.

  • Cada turista paga 20.000 pesos al ingresar, la mitad es para Parques Nacionales y la otra parte para la Corporación de Turismo de Cartagena. Se desconoce qué porcentaje de las entradas se reinvierte.

  • En el área no hay Policía. Los guardaparques son la única autoridad institucional presente en las islas.

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La Ausencia

JUVENAL 'EL TIBURÓN'
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Juvenal Julio Berrío, líder de Santa Cruz de Islote.

"Mire, la verdad que cuando hablo de eso siento tristeza. Porque, primeramente, Maravilla, que fue la última en desaparecer, era una isla que era un punto de referencia y era donde anidaban variedad de aves. En esa infancia nosotros íbamos allá y no teníamos el flujo de turismo que hay ahora. Venían incluso hasta velas, no venían motores, sino a vela. Nosotros los llevábamos allá remando, ahí estaban todas las tijeretas, alcatraces, fragatas…"

Años después de su desaparición, muchos nativos recuerdan a Maravilla como si fuera un familiar que partió. Hay miradas de dolor y añoranza cada vez que preguntan por ella. Un líder local, que pide no mencionar su nombre, así lo siente:

"Queríamos a Isla Maravilla, era la isla de los pájaros, muchos vivían ahí y muchos llegaban en octubre cuando vienen las migratorias. Hoy en día… ¿a dónde lo van a hacer? Allá nadie las molestaba. Nosotros como pescadores, cuando estábamos en mal tiempo también nos refugiábamos ahí. Tenía un gran valor para nosotros, allí íbamos a ver nuestra pesca. Las dos poblaciones que existimos aquí, Santa Cruz del Islote y Puerto Caracol en Isla Múcura, hacíamos uso de ella, también era nuestro refugio."

Para intentar alargar la vida de la isla, los pescadores quisieron construir una muralla en piedra de cantera. El fin era frenar el impacto del oleaje y protegerla de la erosión. Cuentan que Parques Nacionales les advirtió que no podían intervenirla. “Lo que el mar trae, el mar se lleva”, es la frase que retumba en la comunidad con ironía, ya que era la respuesta que los funcionarios les daban cuando insistían en ‘salvar’ la isla. 

"Nosotros vimos el proceso desde que comenzó hasta que finalizó, cuenta el líder. Se fue erosionando poco a poco. En un momento la gente quiso protegerla, pero no lo permitieron. Si íbamos a poner una piedra para que la isla aguantara un poco más, nos atacaban las autoridades. Nos causó un gran impacto, tristeza, mucha impotencia porque nosotros pudiendo hacer algo no podíamos hacer nada. Esto es como perder un órgano de nuestro cuerpo, como perder un riñón, la isla era fundamental para nosotros. Esa es la prueba de que el gobierno no está haciendo nada por este territorio."

También explica que cuando se vive en medio del mar, los habitantes solo pueden transitar de isla en isla para ganarse la vida, por eso la extrañan. El piloto, Yeison, lo confirma.

Juvenal 'El Tiburón', líder de Santa Cruz del Islote

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Actualmente, el área sumergida sigue siendo utilizada como antes. Los pescadores extraen caracol pala, langosta y otros mariscos a pulmón. También pescan en sus alrededores con extensas redes conocidas como trasmallos o boliches. Cuando atrapan langostas las guardan vivas en jaulones instalados a la orilla del mar, frente a sus casas. Ahí las almacenan hasta que pueden venderlas a los hoteles locales o compradores de Tolú o Cartagena. En Múcura, solo hay luz entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana gracias a un sistema solar donado por Japón, por lo tanto, este método es mejor que mantenerlas refrigeradas. Y es que uno de estos crustáceos puede valer desde 70 mil pesos en adelante. 

Maravilla también sigue siendo utilizada para el turismo. Ahora, los promotores turísticos de Tolú y Coveñas la ofrecen como parte del plan: “Visita a la isla que desapareció”. No es extraño ver visitantes careteando y buceando en esas aguas.

Yerlis Paola Berrío, representante del Consejo Comunitario de San Bernardo cuenta que los ancianos y sabedores del lugar insisten en que la isla se puede recuperar. Quieren que vuelva a emerger. Para esto proponen hacer un relleno y una protección costera a partir de la siembra de manglar y que este sirva de protección costera natural. También saben que es solo una propuesta dado que la autoridad ambiental no lo permite.
 

"La verdad es que sí hace falta esa islita porque estaba acá dentro del archipiélago. Hace falta.  Tanto a nosotros como a las aves que existían ahí, porque ese era el hábitat de ellas. Sí hace falta. También la cogíamos como para turismo, íbamos allá y mostrábamos la pequeña isla, para todo eso hace falta.  También para los pescadores, porque por medio de esa isla tenían un fondo de pesca. O sea, esa isla era la marca de los fondos de pesca de ellos, también hace falta por eso. Ahí se guiaban e iban directamente al punto de pesca".

YEISON
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Yeison Macías Campo, piloto nativo de isla Múcura

Yeison de espaldas a Isla Múcura.

¿POR QUÉ DESAPARECIÓ MARAVILLA?

 

La investigadora Karem Acero, en sus estudios, ha encontrado que la pérdida de Maravilla se dio por inundación y pérdida de terreno, ambos procesos derivados del aumento del nivel del mar y de la intensificación de los procesos erosivos.

Una idea que comparte con Juan Manuel Díaz, director científico de la Fundación MarViva, quien asegura que es un fenómeno completamente natural, que se ha venido acelerando con el aumento gradual del nivel del mar causado por el calentamiento global.

“Esos antiguos arrecifes, al bajar el nivel del mar, quedaron emergidos de uno a tres metros por encima del nivel del mar, formando las islas. Desde ese momento, hace unos 5.000 años, las islas quedaron expuestas a la acción erosiva de las olas, las corrientes y el viento. Dicha erosión natural hace que las islas, desde aquel entonces, vengan reduciendo su tamaño y algunas hayan desaparecido ya".

“Estos ocasionan su disolución parcial y consecuente fracturamiento, caída de bloques y el retroceso de la línea de costa. En islas como Ceycén y Maravilla el proceso erosivo se ha acelerado por la tala indiscriminada de manglar y la extracción de coral”. 

En la misma línea, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), confirma que, en el escenario del cambio climático, los efectos inducidos por el aumento del nivel del mar son esencialmente importantes para definir el grado de vulnerabilidad de una zona o población.

Y, agrega, estos archipiélagos (Rosario y San Bernardo), caracterizados por tener un sistema hidrodinámico, que funciona mediante la acción del oleaje y los vientos alisios del noreste, han sido objeto de monitoreo por más de 50 años, debido a las variaciones del nivel del mar y al incremento en la tasa de erosión.

Adicionalmente, el estudio Visión integral de los Archipiélagos de Nuestra Señora del Rosario y de San Bernardo, desarrollado por Incoder y la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en 2014, argumenta que, dichos procesos erosivos, también están relacionados con el deterioro que sufre la terraza coralina ante su exposición a agentes atmosféricos y marinos como la escorrentía y el oleaje. San Bernardo recibe la carga de sedimentos del río Sinú y del Magdalena por el canal de Dique.

Los nativos reconocen las consecuencias de la deforestación. Admiten que fue un error talar el manglar, haber pescado con dinamita y sobreexplotar el caracol pala ante la falta de una veda y de una autoridad regulatoria. Pero aseguran que no sabían que todo eso traería consecuencias graves para su territorio, porque no existía la conciencia ambiental de hoy. Aclaran que no sólo fueron ellos los responsables de estas actividades. 

Un elemento adicional sobre el colapso de Maravilla es la acidificación del océano. Sandra Vilardy, exdirectora de Parques Cómo Vamos y hoy viceministra de Ambiente, agrega que la isla, al estar compuesta de roca coralina, se torna muy frágil y, como el mar se está acidificando, es abrasivo con el coral, que está destinado a diluirse.

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OTRAS ISLAS HAN DESAPARECIDO

La disolución no fue solo en la ‘Isla de las Aves’; otras del archipiélago de San Bernardo ya se han extinguido. De eso conoce muy bien Juvenal Julio Berrío, ´El Tiburón’, uno de los líderes más antiguos del archipiélago. Ha sido pescador, navegante y conocedor del territorio. Sus padres fueron descendientes directos de los primeros pobladores de Santa Cruz del Islote.

Mientras caminaba por las angostas calles de su caserío, con una bolsa de caracoles y mariscos para llevar a Cartagena, narró sus recuerdos de infancia. Enumeró, una a una, las 16 islas del archipiélago de las cuales, según su conocimiento, ya no están seis: Galera, Arena, Isla de Jesús, Mogote, Mogote el Medio y la más reciente, Maravilla.

JUVENAL 'EL TIBURÓN'
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"Hombre, esas islas se perdieron por la tala de manglar anteriormente. Porque anteriormente venían -no sólamente los nativos, venía gente del continente- a llevarse barcos de madera. A largo plazo el resultado es que las islas pierden toda la vegetación, la erosión y el nivel del mar cada día van subiendo, se las va tragando… 
Por ejemplo:  Maravilla, que fue la última. Galera. Hay dos que no las conocí que eran Isla Arena e Isla de Jesús. Y acá estaban Mogote y Mogote el Medio y había otro Mogote más que era otra isla. Por todo, eran 16 islas, hoy en día mire las que hay: está -del golfo, para acá- Punta de San Bernardo -que eso pertenece a Bolívar, eso no pertenece a Sucre, porque Sucre nunca ha tenido islas-, Punta de San Bernardo, le llaman Boquerón, Cabruna -que queda frente al Rincón del Mar-, Isla de Palma -donde estaba el zoológico-, Mangle, Panda, Ceycén, Múcura, Islote -que es la capital de las islas- y Tintipán -que es la más grande del archipiélago-." 

“De seguir la tendencia actual de aumento del nivel del mar y de la erosión, estimo que todas las islas del archipiélago habrán desaparecido ("hundido") antes de terminar el siglo XXI, o sea en unos 75 años. Las próximas en desaparecer serán probablemente Isla Mangle e Isla Panda”.

Caravanita y Pérdida son islas que también desaparecieron hace unos 60 años debido al alto grado de exposición a la acción de las corrientes y el oleaje, cuenta en su estudio Karem Acero.

Por testimonio de pescadores, también desapareció la isla Ahogada, frente a Rincón del Mar, en Sucre.

Por esto surge una pregunta obvia.  ¿Cuál es el futuro de las islas? Juan Manuel Díaz, asesor científico de la Fundación MarViva tiene parte de la respuesta.

A lo anterior, Juvenal Julio refuta: Panda y Ceyzén colapsarán primero y en menos tiempo: diez años.

JUVENAL 'EL TIBURÓN'
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"Ceycén y Panda, conforme van, yo le digo que por ahí en 10 años más -si no le meten mano- desaparecen. Porque es que van desapareciendo pero rapidito, rapidito. De aquí, vamos ahora allá, para que vean, porque desde acá se ve."

Otro testigo de este proceso de degradación ambiental es el profesor Fabio Flórez, un biólogo del interior del país que llegó hace cuatro décadas a isla Múcura y se quedó en el territorio. Conoce de cerca el avance del cambio climático porque los daños por erosión también han llegado a las puertas de su casa. 

FABIO FLÓREZ
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"Este otro mapa lo dirigí yo, no lo pinté, lo pintó una profesora de arte de la Universidad Nacional, pero yo lo dirigí en el año 2003. Ahí figuran ocho islas que componen el archipiélago. Hay islas que están ahí que ya desaparecieron. Ahí está la Isla Maravilla que ya no existe… todas las islas actualmente están divididas. La Isla Múcura: son dos islas, era una sola.  La Isla Ceycén era una sola, son dos islas. Todas las islas son ahora dos islas. Divididas. 
La máxima altura de las islas: 2 metros. En los valles los manglares, y si le quitamos los manglares, y si aumenta el nivel del mar, y si aumentan los mares de leva… todo en aumento. Las islas ahora son como 14, ya no son 8. Y ¿a quién le interesa? No será al gobierno, no será al Estado, no será a Parques Nacionales, no será la Agencia de Tierras, olvídese. Eso para mi es grave, de ahí parte mi gran preocupación".

Fabio Flórez, investigador retirado y habitante del archipiélago.

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En el mapa elaborado por el profesor Flórez, publicado en 2003, aparece registrada la Isla Maravilla.

Panda ya está colapsando

La angustia del profesor Flórez no es en vano. El piloto Yeison se dirigió a isla Panda, ubicada a 20 minutos del ahora Bajo Maravilla. 

Desde la lancha se observa una cadena de islas regadas sobre el mar. Panda está dividida en dos islas grandes y una de estas, a su vez, en pequeñas partes. En el tramo de mayor tamaño hay una casa habitada, propiedad de un funcionario de la Armada, contaron pescadores. Aunque estas islas son baldíos de la Nación, como ocurrió en otros lugares del archipiélago, fueron ocupadas por privados. 

La erosión y el aumento del nivel del mar fragmentaron a Isla Panda.

Separada por un amplio boquete a unos 50 metros, está la otra parte de Panda. 

Yeison desembarca en ella.  Amarra la lancha de un árbol, camina por el suelo marino que se hunde al pisar, cual arena movediza. Atraviesa un tapiz de centenares de conchas, caracoles y corales. Y llega a un rancho de madera en piso de tierra, amoblado con un catre. Afuera, posan sobre una estufa de leña dos lámparas de keroseno. Y detrás, un enorme tanque recoge agua lluvia del techo. Unos pasos más allá hay un cambuche de madera y plástico. 

Es el refugio de dos pescadores que pasan allí faenas de hasta un mes. Cuando tienen pesca suficiente la venden a los compradores de las islas. También, viajan a Tolú, Berrugas o Rincón del Mar, en el departamento de Sucre, para hacer mercado y retornar otra temporada. 

Aquí, esta vez sin permiso de la autoridad ambiental, los pescadores hicieron su propio rompeolas. Es una muralla en piedra que no supera un metro, construida alrededor de la isla. En algunos tramos el mar la derribó. Una nueva fue levantada con pequeñas conchas de caracol pala (Strombus gigas) que destaca sus tonalidades rosa. El tamaño de las caracolas parece sugerir que no llegaron a la madurez. Sobre el suelo arenoso quedan pocos mangles en pie. Otros más están al límite del agua, o ya dentro del mar.

Fragmento de Isla Panda.

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Panda colapsa. Las huellas de la erosión se ven en los cuatro puntos cardinales, en la caída del rompeolas artesanal, en los árboles navegantes y en los espacios de playa inundados. La barrera desesperada de los nativos no logró contener el poder de la erosión y la fuerza del continuo oleaje. 


Por eso el experto de MarViva, ‘El Tiburón’ y la gente de Múcura e Islote vaticinan que será la próxima isla que el archipiélago perderá para siempre. Se hunde ante la tristeza de los nativos y ante el silencio de las autoridades nacionales. 


Isla Ceyzén sigue el mismo camino. La isla con mayor área de manglar, hace tiempo está partida en dos. Desde Islote o Múcura se ve un boquete suficientemente ancho como para que transiten varias embarcaciones. 

 

 

 

 

 

 

La isla Mangle presenta daños por erosión y retroceso en su playa. Pese a ser patrimonio intangible, hace unas décadas fue convertida en blanco por la propia Armada Nacional. El programa Unitas ─que auspiciaba Estados Unidos ante la amenaza que le representaba la antigua Unión Soviética─ realizó allí maniobras tácticas con militares de varios países y la convirtió en polígono. 


Sobre su frágil base coralina dispararon proyectiles de cañón. El profesor Flórez conserva las pruebas de estos ejercicios navales: dos enormes y pesadas ojivas fueron encontradas por pescadores en Panda y Mangle.

Isla Ceycén desde el aire
Isla Ceycén desde el aire

La fragmentación de Ceycén es producto de la tala de mangle, la erosión costera y el aumento del nivel del mar.

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Ceycén desde Google Earth
Ceycén desde Google Earth

La división es suficientemente amplia para ser observada en imágenes satelitales.

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Ceycén dividida
Ceycén dividida

Una de las islas de mayor tamaño del archipiélago tiene una división de casi 100 metros de ancho.

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Isla Ceycén desde el aire
Isla Ceycén desde el aire

La fragmentación de Ceycén es producto de la tala de mangle, la erosión costera y el aumento del nivel del mar.

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Ojivas encontradas por pescadores

Lejos de allí se encuentra Isla Fuerte, que presenta el 50 % de su área erosionada. Múcura, Tintipán e islote también enfrentan el fenómeno.

¿Qué se puede hacer? ¿Existe alguna forma de detener por lo menos la erosión de estas islas? Para Juan Manuel Díaz, sí se pueden adoptar medidas de ingeniería que, si bien no impiden la erosión, logran mitigar o frenar sus efectos en el corto y mediano plazo. Sin embargo, se trata de intervenciones muy costosas y cuyos resultados no siempre resultan efectivos. Además, si bien tales obras – como diques, espolones y rompeolas - pueden frenar la erosión de las islas, también pueden causar desvío de corrientes y alterar patrones sedimentarios, con lo cual se pueden desencadenar impactos negativos para algunos ecosistemas marinos. 

“En mi opinión, antes de emprender ese tipo de obras onerosas, deben implementarse medidas de reubicación de la población que habita las áreas insulares hacia el continente, para lo cual es necesario destinar espacios para atender su demanda de infraestructura, servicios y medios de vida. Las islas son parte de un sistema natural que es muy dinámico, luchar en contra de la tendencia de esa dinámica resulta generalmente y a largo plazo en una pérdida de tiempo y de dinero”. 

La hoy viceministra Sandra Vilardy afirma que los parques marinos son los de mayor susceptibilidad a las diferentes dimensiones en las que se va a expresar el cambio climático, más cuando la tasa de aumento del ascenso del nivel del mar está tomando un carácter de curva exponencial, con graves efectos, sobre todo más en el mar Caribe que en la costa Pacífica.

“¿Que hizo el estado colombiano por estas islas? Nada. Colombia y su sistema de áreas protegidas está en mora de pronunciarse y hacer una planeación estratégica frente a la crisis climática. Van a ver pérdidas y daños. Es una realidad. Esto lo sabíamos, pero la prevención no está instalada. La atención nos ha fallado, la información estaba. La gestión de riesgo está dedicada a atender el desastre, no a prevenir. Es un enfoque muy complicado que está generando un efecto no deseado”

También lamenta que las zonas insulares no sean tan visibles porque el ascenso del nivel del mar causará problemas de manera exponencial, particularmente en el mar Caribe.

SANDRA VILARDY
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Sandra Vilardy, Viceministra de Ambiente

"En el país venimos hablando del ascenso del nivel del mar -de la mano del Invemar- hace ya más de una década. Ellos hicieron las primeras estimaciones de efectos de ascenso del nivel del mar, sobre todo, en el litoral y en ciudades costeras, pero esa ha sido una línea que tampoco ha tenido suficiente apoyo para poderla trabajar. Mucho menos en las zonas insulares, que lamentablemente no generan tanto impacto económico ni son tan visibles. Entonces tenemos un déficit importante de esa información, tenemos algunas modelaciones, pero por ejemplo las que se hicieron hace más de una década, [pero] con unos escenarios climáticos que ya -hoy en día- están completamente reajustados. Son orientadores, pero no son tan precisos. 


Lo que sabemos, hoy en día, es que la tasa de ascenso del nivel del mar está tomando un carácter de curva exponencial y eso va a tener unos efectos más impactantes en el mar Caribe que en el océano Pacífico. El detalle de localización no lo tenemos a nivel nacional. Es una de las solicitudes que ha hecho el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) a las Naciones: por favor cojan estos modelos y aterrícenlos a escala nacional. En la Tercera comunicación de cambio climático hay una aproximación cercana, pero los aspectos insulares quedan un poco invisibilizados. Pero el efecto en esas pequeñas islas no está medido, no está evidenciado, porque pareciera que no son tan importantes. Tenemos una nube de mala información, de información difusa y que no se ha podido concretar. Por ejemplo, es importante nuestra recomendación a Parques Nacionales de que se monitoreen los efectos del cambio climático de manera concreta para cada parque. Esa es una medida de manejo que tiene que ser incorporada. Ahorita con el nuevo CONPES de la nueva política del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), algo hay, pero no tiene la contundencia y la fuerza que uno podría estar esperando en estos tiempos de crisis climática."

¿Qué piensa el gobierno de lo que ocurre en el archipiélago? El Ministerio de Ambiente del Gobierno Duque respondió a través de la oficina de prensa que el asunto es resorte de Parques Nacionales y la Unidad Nacional de Tierras. 


El Jefe del Parque Nacional remitió a Orlando Molano, anterior Director Nacional y este no contestó el llamado, el derecho de petición y un cuestionario. La exdirectora de Parques Nacionales, Julia Miranda, tampoco respondió las preguntas sobre el manejo del parque en décadas anteriores.


Algunos de los líderes de San Bernardo critican la ausencia prolongada de las instituciones en la vida de los isleños. Uno de ellos es el profesor Alexander Atencio, director del colegio de Santa Cruz del Islote, quien a lo largo de 20 años ha emprendido batallas legales para hacer valer los derechos de la comunidad. Recalca que además del cambio climático, por el abandono de los gobiernos es que las islas han ido desapareciendo. Asegura que las instituciones han sido inoperantes en hacer una articulación con la comunidad porque no es solo dictar normas y prohibir, sino buscar el diálogo y promover actividades de co-manejo, como se hace en algunas regiones del Pacífico.


Por eso la investigadora Vilardy opina que, en tiempos de emergencia climática, con una aceleración de los impactos socioambientales, la respuesta del Estado es paquidérmica y ante esto las comunidades deben exigir más. 

Fragmento de Isla Panda

Caseta de pescadores en isla Panda
Caseta de pescadores en isla Panda

La sencilla cabaña sirve de alojamiento temporal a pescadores.

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Isla Panda presenta un avanzado deterioro
Isla Panda presenta un avanzado deterioro

Este ecosistema desaparece a por la fragmentación y erosión de su suelo.

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Barreras contra la erosión
Barreras contra la erosión

Similar a lo que ocurre en Puerto Caracol, los pescadores acumulan conchas de caracol pala para elaborar barreras artesanales que disminuyan la erosión.

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Caseta de pescadores en isla Panda
Caseta de pescadores en isla Panda

La sencilla cabaña sirve de alojamiento temporal a pescadores.

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SANDRA VILARDY
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“Hay países donde tienen una infraestructura y unas capacidades mayores ─donde la velocidad puede ser un poquito mayor─. En nuestro país atender la crisis climática está siendo extremadamente lento. La estrategia 2050, que es la estrategia a mediano y largo plazo, tiene una información robusta pero la posibilidad de que esa información sea incorporada a las alcaldías, a los municipios, a los diferentes actores productivos u otras instituciones, está siendo super lenta. Lo mismo pasó con la tercera comunicación de cambio climático, tú ves hoy en día los planes de desarrollo municipal, los planes de manejo de cualquier área protegida, no han logrado incorporar esa información. 

Además de que el Estado responde muy lentamente con lo que ha logrado avanzar, la incorporación de estos ─los instrumentos de manejo y de gestión─ está siendo súper lento. Al Estado le cuesta mucho aprender lo poco que hace, la poca información que logra gestionar. Por eso ahí, en toda esta escena climática, es tan importante la acción ciudadana. Porque como es tan evidente en todo el mundo, a los ciudadanos les ha tocado ese papel de dinamizadores de la acción, de la incidencia, para poder acelerar un poquito las acciones del Estado que es mucho más rígido y paquidérmico. Por eso es tan importante, en estos temas climáticos, que la acción ciudadana sea decidida, porque al final son los ciudadanos los que tienen que darle la cara".

Terminado el recorrido por las islas, Yeison enciende el motor del bote y emprende el regreso. Atrás quedan Ceyzén, Mangle, Tintipán, Islote y Múcura. Ondeando sigue la hilacha siniestra del bajo Maravilla. Cualquier día el mar se la llevará, como pasa cada tanto. Entonces, un buen pescador correrá a buscar otras astas para enterrarlas en el lodo coralino ─y en ausencia de una boya que ice la bandera nacional─ amarrará un plástico nuevo. Así no se perderá la insignia, memoria insular contra el olvido. 


En los pequeños poblados la vida seguirá, los pescadores volverán a faenar temprano. Las mujeres de Puerto Caracol barrerán, con escobas de esparto, los charcos que los aguaceros dejan. Se reunirán temprano los corrillos frente al mar para tomar café y hablar del inagotable asunto de la ‘islita’.  


Fue en uno de esos corrillos que se formó el 17 de mayo, mientras caía el chubasco mañanero que, Andrés Julio, un joven pescador, dijo: Isla Maravilla todavía existe, lo que pasa es que ahora está bajo el mar.

 
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ACORRALADOS

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Comunidades de Isla Múcura,

entre la erosión y el ascenso del nivel del mar

Los habitantes piden obras de protección para resguardar el archipiélago de San Bernardo de los impactos del cambio climático. Existen lineamientos de adaptación desde 2014, pero no han llegado al territorio. Una de las construcciones con mayor riesgo es la escuela de preescolar. 

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Saltar a medianoche de la cama para rescatar los objetos que se está llevando el mar. Verificar que la familia se encuentre bien y completa. Retirar, a la mañana siguiente, rocas, palos, conchas de caracol y basuras que quedan esparcidas por la casa.


La marea no tiene horario. A veces entra a las 9 de la noche, pero puede ser a las 11 o a las 2 de la mañana. Se hace más intensa en luna llena y entonces pasa sin permiso por la cocina, atraviesa la pequeña sala y, como si nada, va directo a la habitación.


Mario Moreno Zúñiga vive este escenario y, a pesar de la frecuencia con que ocurre, no se acostumbra. Dice que ama el mar, depende de él, pero también respeta su fuerza y a veces le teme. 


Él es pescador, tiene 46 años, vive con su esposa, sus dos hijas pequeñas y un cuñado, en una vivienda de madera que él mismo construyó. Está ubicada en el poblado de Puerto Caracol, en Isla Múcura, que hace parte del Archipiélago de San Bernardo, en la jurisdicción de Cartagena, Bolívar. 

Se refiere a los mares de leva que con el tiempo han intensificado su fuerza y frecuencia. El mar de leva es una ola amplia cargada de mucha energía que destruye las líneas de costa. En la zona se presenta un aumento anual y según definición del profesor Fabio Flórez, “son pequeños tsunamis”.

MARIO MORENO
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Mario Moreno Zúñiga, pescador local

"Muchas veces se ha metido hasta en el cuarto. Muchas veces en el cuarto, en la sala. Me ha tocado pararme a media noche a buscar sacar agua porque se ha metido. Estamos buscando construir más para que no se nos lleve la casita.
Anoche hubo una marea muy llena. Yo había echado unos palos ahí, pero que va, esa marea todo eso se lo llevó. Estaba grande, grande la marea. Allá hasta donde está Arturo, todo eso lo llenó, todo, todo. Aquí también se metió la marea."

Aunque quisiera evitar la situación levantando una barrera de cemento para elevar la casa ─como la mayoría de los habitantes lo han hecho─ Mario dice que no puede. La autoridad ambiental lo prohíbe y, si lo hace, es posible que le desbaraten la obra. Él tendría que dejar su casa, o tal vez, hacer un reforzamiento muy costoso.

MARIO MORENO
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"Uno vive del mar. Yo he vivido toda la vida aquí, toda la vida. No me puede echar nadie cuentos del mar, porque yo he vivido desde pelado en el mar. El mar es el que le da el sostén de todos los días. Pero anoche hizo como la mamá o el papá de las mareas: como a las 9 o 10, 11 de la noche. El así como a uno le da, también le quita a uno. ¿Por qué? Porque a veces viene una ola y unos vientos que tiene uno que buscar auxilio porque se meten vientos de 4 y 5 días, muchos días."

Mario, como todos en el Puerto, explica que detrás de esa intromisión que siempre lo desvela están dos de las consecuencias del cambio climático: el aumento del nivel del mar y la erosión costera. Eso lo tiene claro porque ha visto las transformaciones en el territorio. Lo mismo que Arturo, José del Carmen y los demás habitantes del caserío que sufren y también se trasnochan por la misma causa. 

Al indagar sobre la situación con un funcionario de Parques Nacionales, este comentó a Red Prensa Verde y Shot de Ciencia que esta es un área protegida con unas condiciones naturales especiales, donde su labor como entidad es ejercer la autoridad ambiental para prevenir, mitigar y controlar los impactos ambientales. 


Aclaró que a la comunidad se le procura ayuda en sus procesos y proyectos económicos y sociales, siempre y cuando no signifique la alteración del ecosistema.


“La erosión costera nos representa una amenaza tanto para las comunidades asentadas como para las islas. Pero esto tiene que coincidir con lo que está estipulado por Resolución 1426 de 1996 y es por eso es que tratamos de hacer que no crezcan las construcciones de manera ilegal”.
 

Arturo Berrío, habitante de Puerto Caracol en isla Múcura.

Los niños de preescolar, en riesgo

 

Una de las construcciones con mayor vulnerabilidad, según los líderes, es la escuela de preescolar, donde estudian 30 niños de Múcura y Santa Cruz del Islote. 

La historia cuenta que, a Juan Manuel Moreno, uno de los primeros habitantes y fundadores de Puerto Caracol, se le veía trabajar con frecuencia en un lote junto al mar. Ponía a sus hijos y a los niños del pueblo a arrastrar caracoles y arena en un carrito, a veces por las tardes o en sus ratos libres. El profesor Fabio Flórez le preguntaba por qué hacía eso y él le respondía que tenía la ilusión de algún día tener una escuela. Juan Manuel calzó el lote, como dicen en el archipiélago, es decir, puso las bases de la construcción con sus hijos y nietos. Luego lo rellenó. Al poco tiempo falleció sin terminar la obra.


En 2009, llegó de visita el médico ortopedista Carlos Leal, quien se alojó en el hotel Punta Faro. Al recorrer la isla vio el pueblito y se enteró de que la comunidad no tenía escuela. Tomó unas fotos para buscar recursos en sus viajes internacionales y volvió dos años después con 25 millones de pesos. Hicieron unos planos y con ese dinero construyeron el centro escolar. Por eso el profesor Flórez dice que esa obra se llama “La escuela de Juan Manuel”, ese es el nombre verdadero. La Secretaría de Educación de Cartagena solo hizo la cerca hace unos años.

Arturo Berrío relata que la construcción ha sufrido graves daños en sus bases y ya cedió una vez. Fue arreglada, pero el mar entró nuevamente por debajo y la pared frente al mar está en peligro de caer, explican. 

ARTURO BERRIO
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Arturo Berrío, uno de los hombres más antiguos de la comunidad de Puerto Caracol

"Hace como 5 o 6 años vinieron unos señores, que ahora no recuerdo como se llaman… dizque iban a hacer mejoras de vivienda. Pero eso nunca llegó aquí. Prometen, prometen, para acá, para allá, que miren. Vamos allá a reunión… Nada, se lo llevó el viento."

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La escuela de preescolar de Isla Múcura está en peligro debido a que sus bases están deterioradas. La comunidad pide intervención urgente.

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El temor de los líderes es el riesgo que corren los menores y los dos maestros porque en cualquier momento la construcción puede colapsar. Por eso Berrío busca otra solución:

“Haremos una comisión para hablar con uno de los dueños del hotel Punta Faro para que por favor nos done un pedazo de tierra donde se pueda hacer una escuelita nueva, ojalá con una alberca y una canchita y así ellos puedan jugar, eso nos daría tranquilidad. Que no lo haga por nosotros sino por los niños”, relata Berrío.

La comunidad habla de una ausencia estatal desde siempre. Por ejemplo, la Secretaría de Educación de Cartagena, de quien dependen administrativamente, hasta hace cuatro años se hizo cargo de la educación en el archipiélago, informaron. Tiene dos vigilantes en la escuela y contrata una lancha que lleva a los pequeños de isla en isla a estudiar. Los de preescolar van a Isla Múcura y, los de primaria y bachillerato, a Santa Cruz del Islote, en dos jornadas.

DARWIN CESAR
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Darwin César, líder de Puerto Caracol

"Primero, aquí hay un riesgo grande por tema de erosión. Las olas pegan fuerte y en cualquier momento esta placa… en una ocasión ya se vino, se derrumbó. Gracias a Dios no hubo un niño. Pero cuando pegan los fuertes vientos las tejas salen volando. Necesitamos un aula más grande. Nosotros también somos colombianos. Necesitamos una institución que coja primaria y secundaria. Nosotros también tenemos los mismos derechos que tienen los de Bogotá y otras ciudades -nosotros como isleños-. Nosotros somos cartageneros, pero ¿cómo vamos a decir que somos cartageneros si la Alcaldía de Cartagena nos tiene descuidados? O sea, nosotros ni siquiera tenemos la bandera para decir que somos bolivarenses. Para el Gobierno colombiano el Archipiélago de San Bernardo no es Colombia porque no se interesan. Las islas están desapareciendo por el tema de la erosión costera."

Mientras hablan al tiempo, los hombres reclaman porque a Múcura nunca ha ido un alcalde de Cartagena. El único que fue se llama Carlos Mieles de la localidad 1 encargada de los asuntos insulares. Darwin César recuerda su nombre porque hace cuatro años les llevó un sistema de tanques para el almacenamiento del agua que llega una vez al mes del continente en el buque cisterna o en el que a veces lleva la Armada:

“Fue una bendición, no teníamos donde poner una tonelada de agua y menos la posibilidad de construir una alberca. Es el único gobierno que ha hecho algo por nosotros”, comenta César.

Una de sus mayores necesidades es tener un puesto de salud. Cuando hay un enfermo deben llevarlo a Santa Cruz del Islote donde hay una enfermera. Si es muy grave, a Tolú o a Cartagena. Un pasaje normal en lancha rápida a Tolú cuesta 80 mil pesos y tarda una hora y media. A la capital de Bolívar cuesta 130 mil pesos, y se navega durante 2 o 3 horas.

ARTURO BERRÍO
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"No tenemos, por lo menos, recurso de un médico. A veces cualquier niñito se enferma, o uno viejo, que le den siquiera los primeros auxilios, aquí no hay nada de eso. Muchas veces uno va a Islote: tampoco se consigue nada. De pronto una enfermera que sabe poner una inyección, y a veces no está tampoco, a mi me ha tocado. He ido a buscar y no hay nadie. Por ese lado estamos graves. Porque siquiera hubiera un médico 15 días de un mes. Aquí a veces que sacan la gente a medianoche y tienen que salir a la lata en cualquier lancha. Sea el viento como esté, que el paciente no se nos vaya a morir. Son cosas que por acá necesitamos y no tenemos."

Los líderes en medio de bromas sobre su propia situación hablan de cómo ha crecido el poblado y de cómo, a pesar de todo, la gente del archipiélago es sana, poco se muere. Por ejemplo, para inaugurar el cementerio que está en Tintipán, tuvieron que traer a una señora desde Cartagena.

Transporte escolar en el archipiélago.

Nadie se salva de la erosión

 

Al finalizar el recorrido por Puerto Caracol ─y bordear la isla─ se llega a los hoteles: todos presentan rastros de la erosión costera. Dahlandia, es el primero en la punta suroccidental de la isla. Se trata de un hostal ecológico administrado por el biólogo y profesor Fabio Flórez, quien ha intentado varias formas de proteger el predio que la Nación le tiene arrendado. Es el único que paga cada año por su usufructo. Alguna vez construyó una barrera antioleaje y por no haber hecho el trámite correspondiente tuvo que pagar una multa y hacer un estudio de protección para la isla en tiempos de Julia Miranda como directora de Parques Nacionales. Dicho proyecto nunca fue ejecutado. Reposa hace tiempo, ‘sin pena ni gloria’, dice él, en los anaqueles de Parques Nacionales

Según testimonios de antiguos pescadores, hace 200 años aproximadamente, el predio donde hoy está el hotel Dahlandia, llegaba hasta el Cayo Grande situado en el costado suroeste, produciéndose una pérdida de 130 metros de un retroceso de la línea de costa y pérdida de 1.500 metros de área de la isla.


La investigadora Karem Acero en su estudio Efectos ambientales del ascenso del nivel medio del mar. Caso: Isla Múcura lo describe así:
 

“Es una evidencia contundente del ascenso del nivel medio del mar que como consecuencia erosiona la isla poco a poco”.

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La línea de costa de isla Múcura ha cambiado aceleradamente.

Los demás son hoteles que, según sus capacidades económicas, han instalado distintos mecanismos de contención: desde barreras de rocas traídas desde el continente, hasta espolones, muros, rellenos y trabajos de ingeniería de alto nivel y presupuesto.

 

Se ve el deterioro de la playa El Cholo, árboles caídos, otros en el límite del mar. La línea de costa está invadida por kioskos y espolones mar adentro de aproximadamente 10 metros de longitud. 


La arena que solía ser lugar de anidación de tortugas marinas (carey y verde) está ocupada por mobiliario turístico. Ciudadanos antiguos de la isla reportaron hace 40 años una anidación de tortuga carey en la playa El Cholo. Sus huevos se los comió un pescador. Otra anidación fue observada en la isla Ceyzén.


El pantano de mangle del lugar, se comunicó con un canal al mar hecho en cemento por donde entró al interior del pantano la arena que el mar aportaba a la playa. Dicha playa, fue alterada y destruida. 


La investigadora Acero, quien hizo un trabajo de reconocimiento de lugares emblemáticos para la población, califica la situación así:
 

“La comunidad identifica la única playa donde hubo anidamiento de tortugas, la playa El Cholo, ubicada al noroccidente de la isla. Es el lugar donde se presenta mayor erosión por fuertes vientos y obras inadecuadas que dejaron sin playa a la Isla y sin hábitat a algunas especies”. 

Barrera artesanal en Puerto Caracol
Barrera artesanal en Puerto Caracol

La comunidad de Puerto Caracol construye muros protectores con cemento (cuando hay), caracolas, palos, plásticos o lo que tengan a la mano.

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Barreras naturales
Barreras naturales

Antes de ser talados, las raíces de los árboles del mangle constituían una protección natural contra la erosión.

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Erosión
Erosión

Haciendo un circuito por la isla se encuentran áreas donde el suelo sucumbe ante el mar.

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Barrera artesanal en Puerto Caracol
Barrera artesanal en Puerto Caracol

La comunidad de Puerto Caracol construye muros protectores con cemento (cuando hay), caracolas, palos, plásticos o lo que tengan a la mano.

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Terminado el recorrido de las áreas privadas y los hoteles, se sigue bordeando la isla y se llega a La Punta donde está la playa pública, el único lugar de la isla donde puede operar el turismo comunitario. Según Acero, hace cerca de dos décadas esta se convertía en cancha de fútbol, pero con un retroceso en la línea costera de casi 45 metros, hoy es solo mar. Los habitantes señalan los 8 a 10 metros de playa que quedan. A esta playa pueden llegar en un día de temporada turística, hasta 1.500 personas.


Al lado de la Punta está el muelle público y la cabaña de Parques Nacionales, zona con avanzada erosión que se inunda en ciertas épocas del año. De allí sigue el sendero hacia Puerto Caracol. Una buena parte de este se perdió debido a que hace ocho años el mar invadió el área y formó una bahía. Para poder conectar las zonas públicas con el caserío, la comunidad se vio obligada a construir un paso peatonal al que llamó el Puente del Amor. Acero en su trabajo denomina esta intrusión marina como el comienzo de la división de la isla, tal como ocurrió en Ceyzén y Panda, otras islas del archipiélago. 

"Al iniciar el fraccionamiento de la Isla por el bosque de manglar del costado sur, cerca de la laguna costera, uno de los efectos que empiezan a vivirse hoy en día con las mareas altas es la inundación del sector suroriente que puede dividir la playa pública y la cabaña de parques del resto de la isla".

 El paso elevado que la comunidad bautizó "el Puente del Amor" y el comienzo de la división de Isla Múcura.

“Al iniciar el fraccionamiento de la Isla por el bosque de manglar del costado sur, cerca de la laguna costera, uno de los efectos que empiezan a vivirse hoy en día con las mareas altas es la inundación del sector suroriente que puede dividir la playa pública y la cabaña de parques del resto de la isla”.

La comunidad teme que, si no se realizan acciones de prevención y protección, están en una situación muy vulnerable ante posibles nuevos eventos meteorológicos y climáticos.

DARWIN CESAR
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"Bueno, del Iota, fue un coletazo, algo leve, pero nos afectó bastante. Vinieron como a los tres días con unos mercaditos para subsanar la cosa, pero en realidad, lo que nosotros, como población necesitamos, nunca llegó. Eso salió en Caracol, durante este mandato de Duque, siempre fue “San Andrés, San Andrés, San Andrés…” y nosotros también fuimos afectados. Hubo casas que se les voló el techo, se acabó un hostal, le derrumbó las paredes a un hostal de los nativos, hubo viviendas que también fueron destrozadas por el coletazo. Muchos muros de protección de los que nosotros tenemos como comunidad desaparecieron. A otros se les metió el agua directamente a la casa. 


Para el Gobierno Nacional no pasó nada. Digámoslo así: el archipiélago de San Bernardo, para el Gobierno Nacional, no existe. ¿Por qué? Porque cuando vienen, vienen con cositas muy pequeñas, no vienen a vivir la problemática que nosotros tenemos como comunidad. Nadie se preocupa por las zonas insulares aquí en el Archipiélago de San Bernardo. La única institución que permanece las 24 horas es Parques Nacionales, la única. Los demás, pues, no vienen ni a contar chistes y tienen jurisdicción acá.


-¿Y gestión del riesgo de Cartagena no ha venido, tampoco?


A tomarse la foto, a tomarse la foto."

De hecho, el documento Lineamientos de adaptación al cambio climático del área insular del distrito de Cartagena de Indias, indica que las islas de San Bernardo presentan un 45 % de erosión costera. A 2040 estaría inundado un 22 % de Isla Múcura. Y los isleños, como Arturo Berrío, aseguran que no es necesario esperar a 2040 porque a diario ya viven las consecuencias del cambio climático. 

Comunidad de Puerto Caracol

¿Dónde están las instituciones?​

En el archipiélago de San Bernardo confluyen diferentes autoridades: Parques Nacionales, Invemar, Dirección Marítima, Gestión de Riesgos, Cardique, Carsucre, la Alcaldía de Cartagena, la Comisión Interinstitucional de Cambio Climático, el Establecimiento Público Ambiental (EPA), entre otras. Esta última, actualmente realiza una actualización del llamado Plan Integral de Gestión del Cambio Climático 4C: Cartagena competitiva y compatible con el clima, efectuado en 2014.


Sin embargo, al consultar al EPA sobre posibles soluciones a la comunidad y sobre la inclusión en el plan de las problemáticas de la isla, la respuesta es que hasta el momento no se ha incorporado la zona insular.


Daniela Henao, coordinadora del proceso de actualización del Plan informó que no se han contemplado temas como la erosión costera y el ascenso del nivel del mar en las islas. Sin embargo, afirma que están dispuestos a conocer las problemáticas y analizar cómo se puede abordar el tema con las entidades nacionales.


Invemar también reportó que la entidad no tiene proyectos en ese sentido:

“Para el área mencionada no se están implementando acciones ni proyectos de adaptación y mitigación por parte de Invemar. Los insumos de la investigación se han incluido en los planes de manejo del área marina protegida”.

La ecóloga Sandra Vilardy, al ser entrevistada cuando ejercía como directora de Parques cómo Vamos (hoy es viceministra de Ambiente), afirma que toda la problemática de San Bernardo está diagnosticada. Ahora hay que mirar cómo se va a acompañar a la comunidad en una transición hacía la adaptación.

“Necesitamos pensar en acompañar a los más vulnerables que ya lo están sufriendo, la plata de las regalías debe estar pensándose en eso. Todos nos tenemos que adaptar, hay prioridades, pero los habitantes de línea de costa e insulares son los primeros”. 

Es categórica al afirmar que hay un principio constitucional del Estado que es proteger la vida de los colombianos y, en este caso, eso no se está cumpliendo. Cree que el nuevo gobierno debería hacer ajustes y promover una entidad dedicada a la adaptación y transición climática, no solo orientada a los asuntos de energía, como lo está ahora.

sandra vilardy
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"Acá hay un principio y el de la seguridad y de garantizar la vida de los colombianos. Es un principio Constitucional del Estado. Pero al Estado le ha costado entenderlo. Para mi, el próximo Gobierno debería hacer una modificación institucional muy importante y empezar -tal vez no lo logre en los cuatro años- pero necesitamos un ministerio, o una entidad de este nivel, para la adaptación y la transición climática. Que no sólamente hable de energías, porque se  la pasan peleando por las energías -no, no- es la adaptación territorial, económica y social del país ante el cambio climático."

Lo que reclama la investigadora Vilardy es que el Estado asuma su responsabilidad frente a la emergencia climática y permita que ciudadanos como Mario, Arturo, José del Carmen y todos los que deben levantarse a atajar la marea a cualquier hora de la noche, puedan tener un auxilio oportuno y preventivo de las instituciones.

SOBREPOBLACIÓN

 
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Santa Cruz del Islote, una isla artificial que ahora es de las más vulnerables al cambio climático

 

Este lugar, en el que viven entre 700 y 1000 personas en solo 1,57 hectáreas, es considerado una de las zonas más densamente pobladas en el mundo. Pese a los avances que deja la erosión y el aumento del nivel del mar en el territorio, la isla no cuenta con un plan de evacuación por parte de las autoridades.

Santa Cruz del Islote

Alexander Atencio Gaspar llegó hace 18 años a Santa Cruz del Islote para ser profesor de la escuela. Su nueva vida laboral le causó un fuerte choque. Venía de la ciudad y debía acostumbrarse a vivir en una hectárea de suelo en medio del mar. A pesar del intenso calor, no había luz, ni agua potable.


En medio de su rutina como docente, supo que había carencias más allá de la educación, tantas que terminó involucrándose en la vida isleña, viviendo sus problemáticas y, con los años, convirtiéndose en líder comunitario.


En este camino encontró que los asuntos ambientales eran de los más complejos del islote. Iban desde el manejo de la pesca, los residuos y el uso de las especies forestales en las islas. Pero había uno de gran magnitud: el impacto que el cambio climático estaba teniendo en ese pequeño territorio. 

“Santa Cruz está peligrando hace muchos años debido a fenómenos antrópicos como es el ascenso del nivel del mar. Anteriormente la marea subía en noviembre, pero me acaba de decir un nativo que, ayer, la marea se alzó inmensamente y solo estamos en mayo. El problema grave es ese, la subida de la marea y la erosión costera. Hay deterioro y desaparición de las islas”

Esos cambios en la marea se están intensificando. Antes era de 10 centímetros y ahora son de 20. Las temporadas de calor se daban en un periodo, ahora son en otro. Cuenta también que el mar se mete al islote, entra a las habitaciones y a sus angostas calles. A la vez hay mucha sequía. Allí la mayoría de las casas tienen un muro de contención porque la misma marea, con su impacto, se las lleva. 

alexander atencio
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Alexander Atencio, profesor de Santa Cruz del Islote

"Un dato que pocos manejan: 1.57 hectáreas, es el tamaño de esta isla. Tenemos aproximadamente 700 personas viviendo en temporadas bajas. En temporadas altas fluctúan alrededor de 900-1000 personas. Cuando hablo de fluctuación, son las personas que están por fuera: estudiando, que vienen acá a festejar, a compartir con sus familiares. Retomando nuevamente el tema del enfoque ambiental, es así como en el quehacer y el sentir de formar el grupo ecológico es buscar alianzas con las instituciones que realmente tienen una competencia, más no la están cumpliendo. 


¿Por qué digo esto? Aquí hay alrededor de cinco o seis, si no es más, dependencias estatales que tienen una responsabilidad misional y las menciono: Agencia Nacional de Tierras, Alcaldía de Cartagena, Parques Nacionales, Cardique, Armada Nacional, Corporación de Turismo, Dirección Marítima, la comunidad como tal porque también es un estamento social, los hoteles y los asociados en pequeñas microempresas o en pequeños negocios de emprendimiento. Estamos hablando de un sinnúmero de entidades que, si por lo menos fueran inteligentes, se reunirían en una mesa de diálogo donde cada objetivo de ellos apuntara a un objetivo común ¿cuál es? el cuidado y protección de las islas de San Bernardo. 


Es así como las islas han ido desapareciendo por el tema de erosión costera y cambio climático. ¿Desde qué punto de vista? Desde el punto de vista que las instituciones han sido inoperantes en hacer una articulación con la comunidad. Que esa articulación no sea simplemente partir de un principio normativo, no, no solamente restringir: es ¿cómo buscamos el diálogo? Hacemos lo que se hace en el Pacífico, actividades de co-manejo donde cada miembro o cada institución tenga una responsabilidad misional".

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Lápices contra la erosión 

El otro efecto visible en Santa Cruz del Islote, es la erosión costera, en la que el permanente golpeteo de las olas, vientos y mareas va causando pérdida de suelo. Al ser una isla artificial, el mar entra en contacto directamente con las viviendas.


Su nombre original es Islote de San Bernardo, pero tomó el de la advocación religiosa del lugar, la Santa Cruz de Mayo. La isla fue construida sobre un cayo que era utilizado por pescadores. Poco a poco lo fueron rellenando con rocas sacadas del mar o ´rocas muertas´ como las llaman los nativos, para construir las primeras casas. Los isleños dicen que le han robado territorio al mar para cementar el poblado, por lo cual es considerada isla artificial.


Juvenal Julio, de 75 años y líder de la comunidad del Islote cuenta que la erosión y el aumento del nivel del mar los ha afectado, pero ellos no se dejan. Si no hubiesen hecho las obras para sostener la isla, ya no estaría en pie. Se refiere a las barreras rompeolas, llamadas coloquialmente ‘lápices de material’, que se elaboran en cemento y varilla. 


“Uno los hace con moldes y, cuando ya están, los va lanzando al mar y ahí se va piloteando y se van construyendo los cuadritos. Aquí en esta casa no se ha metido el mar, pero las que están más bajas, como la de al lado, se entra a los cuartos y a la sala. Le hemos ido robando el terreno al mar… De todas maneras, estamos sobre la roca de Dios y él nos mantiene bien”, agrega Juan Guillermo Perry Escobar, nativo de 66 años.


Guillermo, es el responsable de uno de los dos acuarios del poblado donde exhiben tiburones, pargos, meros y otros peces, para generar ingresos por turismo. En ese avance para ganar terreno marino construyó varias albercas y elevó su casa donde se siente protegido:

“Nosotros nacimos aquí, somos afrodescendientes, el mar me llegaba a la rodilla, había tempestades y mal tiempo y el gobierno no venía. No había luz, solo un trapito y ACPM. Nacimos aquí y así nos gustó, luego las cosas fueron cambiando. Esto era puro mar, donde estamos ubicados, por ahí 30 metros de fondo y 40 de ancho, esto lo hice yo en 30 años porque no teníamos donde vivir, hoy en día estamos aquí. Hay que tenerlo en mantenimiento, uno tiene que meterle dinero, si no, se cae”. 

Alexander Atencio, profesor de Santa Cruz del Islote 

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A Santa Cruz del islote se le conoce como la isla más densamente poblada del mundo porque allí habitan entre 700 y 1000 personas, en solo 1,57 hectáreas, según la temporada. De la actividad pesquera, la población ha ido migrando al turismo, debido al agotamiento de los recursos, a los efectos climáticos y a la falta de coordinación de las instituciones, como lo expresa el profesor Alexander Atencio:
 

“Es un problema complicado y es una falta de política a nivel central y local porque, tengo entendido, que hace 10 años Cartagena hizo uno de los documentos más importantes que se han hecho sobre cambio climático. Si no recuerdo mal, es el 4C”. 

Se trata de los estudios del llamado Plan Cartagena, Competitiva y Compatible con el Clima 4C, financiados por el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID por sus siglas en inglés) y la Dirección General de Cooperación Internacional (DGIS) de los Países Bajos. A partir de estos convenios, se produjeron diferentes documentos que analizaban la situación del Distrito de Cartagena, catalogada como una de las ciudades que más sufrirá las consecuencias del cambio climático en el mundo. Y aunque Santa Cruz del Islote hace parte del área protegida desde Parques Nacionales, depende administrativamente de esta ciudad, así como todo el archipiélago de San Bernardo, conformado por nueve islas. 


Uno de los documentos del 4C es Lineamientos de adaptación al cambio climático del área insular del distrito de Cartagena de Indias, realizado en 2014. En su análisis de vulnerabilidad socioeconómica, plantea un escenario en el que califica al islote con el mayor impacto del archipiélago, con un 62,2%. 

“Se presenta para toda el área afectada una vulnerabilidad social y económica muy alta; lo que permite categorizar al islote como un área en donde se conjuga una alta sensibilidad, alta afectación, que lleva a que esta área pueda tener un impacto considerable por el aumento del nivel del mar, especialmente en las viviendas y la población asentada más cerca al mar”. 

Peces en el acuario de Santa Cruz del Islote.

También advierte que, según modelos y un escenario pesimista, al año 2040, el 75% del área del islote estaría inundado, por lo cual a esa fecha las condiciones no serán óptimas para que sea habitado. Y anuncia que allí se verá vulnerada más de la mitad de la población, equivalente a 125 hogares, conformados por 621 personas en 102 viviendas

Una situación que desde hace muchos años preocupa a un científico que habita el archipiélago, el profesor Fabio Flórez, quien ha estudiado el territorio por más de cuatro décadas y, cada vez que puede, lanza un grito de auxilio para que desde el centro miren hacia la zona insular.

fabio florez
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"¡Terrible! Para mí la isla de mayor peligro es: la comunidad de Santa Cruz del Islote. Increíble. Una comunidad con origen de ─más o menos─ 350 años de vida. Actualmente sometida al cambio climático, a una afectación total sobre la comunidad, con el aumento del nivel del mar ─que invade sus pequeñas casas, sus pequeños sitios de habitación─. Una comunidad totalmente anfibia, que yo considero lo más desarrollado en pesca artesanal marina de Colombia, está en Santa Cruz del Islote. Artesanos empíricos, poniendo en práctica diferentes clases de faena de pesca ─algunas un poco contradictorias─ en la explotación del recurso acuático marino".

Vulnerabilidad en la zona insular de Cartagena.

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Fuente: Plan 4C - Cartagena de Indias Competitiva y Compatible con el Clima.

Ocho años después de la publicación del estudio ¿qué ha pasado con el Plan C4? Responde el docente Atencio. 

alexander atencio
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"Porque tengo entendido que hace alrededor de 10 años Cartagena hizo uno de los documentos más grandes que tuvo sobre cambio climático. Si no me equivoco se llamaba C4. Entonces no sé para qué hicieron ese estudio... para ponerle unas murallas a Cartagena, pero la zona insular, que realmente es al que está pasando los embates, la que está sufriendo con este cambio climático, en diferentes temas económicos, sociales, culturales, ¿que está pasando con esta comunidad? ¿Dónde están los impactos económicos, sociales y ambientales que arrojó esa investigación en donde se gastó una gran cantidad de dinero? 


Me parece que son cosas sin sentido, son cosas que creería que el mismo Ministerio de Medio Ambiente debe apropiarse. Ahora, a través del resorte que hicieron con el tema de áreas marinas protegidas, que cogieron 568.000 hectáreas y las convirtieron en área protegida, con 19 comunidades. Dentro de ese proceso de consulta en el cual fui partícipe como representante legal y como consultor sobre esos temas en esta zona, se llegaron a unos preacuerdos, pero los acuerdos han quedado ahí. Hace 3-4 años hicimos un componente del capítulo étnico donde se incorporó el tema de idiosincrasia insular dentro de la política del plan de manejo de área marina protegida, y eso ha quedado ahí.


Pienso que hay mucha negligencia, mucha incompetencia por parte del ente estatal. Hay que sacarles el verdadero sentir a estos procesos, como lo hacen los países extranjeros que cuando cogen un tema ambiental lo empiezan y lo terminan. Buscan los recursos a nivel nacional e internacional para poder mitigar esos acuerdos que se hacen. No le veo sentido a gastarse tres mil, dos mil, mil millones de pesos en un proceso de pre consulta, para que quede 10 años, 15 años, que cualquier gobierno venga y lo implante... En 10, 15 años que quiera ocurrir, las islas desaparecieron."

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Pescadores de Santa Cruz del Islote.

Red Prensa Verde y Shots de Ciencia consultaron al Establecimiento Público Ambiental de Cartagena (EPA) sobre los avances de los planes de atención proyectados para esta zona insular dentro de la emergencia climática. Sin embargo, el EPA respondió que el Plan 4C ya no está vigente. La actual administración lo está actualizando y ahora se denomina Plan Integral de Gestión de Cambio Climático proyectado en cinco fases, de las cuales se encuentra en la primera, de alistamiento. Dicho proyecto no cuenta con información que involucre a la zona insular.


Ante esto, Atencio muestra su desilusión y hace un listado de instituciones que tienen competencia y responsabilidad misional en el archipiélago, pero que no la están cumpliendo.

alexander atencio profe FINAL 1
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"Siempre hemos estado marginados, aquí no se ha logrado nada sin lucha jurídica, nada. Aquí desde el 2015 tengo instaurada una acción popular en el Contencioso de Cundinamarca. Bajo el principio de un plan de evacuación, necesidades básicas insatisfechas y unos acuerdos de Parques Nacionales a través de la consulta del Plan de Manejo, ya la consulta se hizo. Fue un escenario que se logró gracias a Dios. Estamos esperando a que las acciones se hagan. 


Todo ha sido a través de luchas. No solo de nosotros como líderes sino de personas que han estado interesados: abogados, antropólogos, sociólogos… que ven en estas comunidades un futuro cultural, ambiental y social, o sea, un patrimonio. Como pueblo negro, como pueblo étnico, fuimos amparados por la norma de 2011, tenemos unas prioridades y unas condiciones como minoría étnica que nos protege y nos salvaguarda frente al resto de la población colombiana.


Gestión del Riesgo está demandado dentro de las necesidades básicas insatisfechas en el 2015. Hizo unos estudios previos de pequeñas cosas, para salir del paso, pero eso vienen cada seis meses cuando se inunda o cuando ocurre un mar de leva que impacta a la comunidad, de resto no viene."

Afirma también que la comunidad, pese a que convive a diario con los desajustes climáticos, no está tan informada sobre el tema. 

“Si partimos a la comunidad en tres escenarios, adultos y jóvenes y niños; los dos primeros no han dimensionado la preocupación sobre el cambio climático tal vez por desconocimiento,. Como no ha venido nadie a hacer un estudio específico, nadie los ha educado. Los niños sí tienen idea y enfoque porque desde la escuela se les viene enseñando”.

Menciona que hay un tema que también es preocupante frente a la emergencia climática: el turismo desbordado. Está haciendo que el problema incremente, dada la alta generación de residuos sólidos e impactos a la flora y fauna. Reclama un plan para equilibrar la capacidad de carga del islote. 


Un asunto que, indica, no se ha cumplido por parte de Parques Nacionales y que se trabajó cuando se realizaron los procesos de consulta previa para la creación de una gran Area Marina Protegida en Cartagena. 


Otro aspecto en el que insiste Atencio, es cómo la comunidad ha abogado en los últimos años por tener un plan de evacuación ante una eventualidad, que a la fecha tampoco está proyectado.

Después de 18 años en la isla, el profesor Atencio ahora es director de la Institución Educativa Santa Cruz del Islote en la que estudian 225 niños en primaria y secundaria, y en la que trabajan 12 docentes, en cinco salones y dos jornadas. Además, dicta la materia de ecoturismo en bachillerato desde el enfoque, ambiental, social y cultural.


En este tiempo, el docente, quien ha destinado su tiempo libre a defender los derechos de la isla y de sus habitantes, se graduó también como dirigente local. 
Su amor por ese territorio lo expresa diciendo que, a pesar de todos los conflictos socioambientales, la isla es un orgullo para la nación, porque tiene una cultura cimentada en una idiosincrasia y cosmovisión de hace más de 200 años. 


Para él, el concepto de la isla más densamente poblada del mundo va más allá del mismo poblamiento y de la necesidad de adaptación y de la resiliencia en las condiciones climáticas: 

“Santa Cruz del Islote es un ejemplo de cómo será el mundo a futuro. La gente aquí sabe vivir en pequeños espacios geográficos. Sabe canalizar y dar importancia al agua. Y tiene la capacidad de lograr una cohesión social al convivir entre 700 y mil personas en 1,57 hectáreas. En esta isla artificial, el día a día es interactuar con la gente, vivir la necesidad de la gente y esconderse en la problemática de la gente. Es lo que el mundo vivirá dentro de pocos años”.

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Viviendas de Santa Cruz del Islote.

Hacinamiento y otros riesgos

 

Para la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres de Cartagena las principales problemáticas en el archipiélago de San Bernardo son el cambio climático, la sobrepoblación, la erosión costera, la deforestación en zonas de manglar y la ocupación indebida de playas y zonas de bajamar


La última visita de la entidad fue en febrero de 2020, cuando encontraron en el islote que las viviendas en general presentaban estado regular de conservación. Siete de estas, en estado de colapso inminente, por desplome de muros, deterioro estructural, grietas, dilataciones, entre otras causas asociadas a su ubicación y exposición marina. Cuatro de estas debían demolerse.


También reporta que la isla presenta un problema macro que amerita una solución de fondo y es el gran hacinamiento existente: "El crecimiento desmesurado de la población ha dado pie a la expansión territorial de forma desordenada, y sin control alguno, por lo que carecen de zonas verdes, recreación, trama urbana, espacios públicos, servicios públicos y de salud”. Añade que la falta de unidades sanitarias y de cocinas, es un factor predominante en toda la isla.


La isla comenzó en 1957 con 35 viviendas; en 2014 tenía 68; en 2016, 95; en 2020, 107 y en 2022, 146.


Recomienda buscar soluciones definitivas, que frenen y controlen el crecimiento desordenado, tanto de la población como en el área circundante de la isla. Fernando Abello, jefe de la Oficina informó que en 2021 se crearon tres Comités Barriales de Emergencias ‘Combas’ integrados por voluntarios, dotados y entrenados como enlace con el sistema local de emergencias, en caso de una eventualidad. Algunos nativos dicen que no los conocen y no saben si están activos en caso de una emergencia.

Yerlis Paola Berrrío, representante legal del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de San Bernardo explica que los sabedores de la isla creen que algo pasó en el mar y en la estructura de la isla porque las casas se están dañando y no se explican qué ocasiona las fisuras, grietas y demás daños. Piden ayuda a las autoridades para que el caso sea estudiado con el fin de prevenir un evento o incluso una tragedia.

DESAFÍOS

 

¿Cómo enfrentar los conflictos

socio-ambientales del

Archipiélago de San Bernardo​?

La autogestión es una alternativa para solucionar los problemas comunes en las comunidades de las islas Múcura, Santa Cruz del Islote y Tintipán. Sin embargo, requiere ser complementada por las instituciones. ¿Cómo resolver las problemáticas socioambientales del archipiélago? 

DESDE LO AMBIENTAL

  • En Santa Cruz del Islote se creó hace 16 años el grupo ecológico Salvadores del Arrecife después de una visita de la Fundación Omacha, sede Lorica. Su fin, concientizar a los niños y sensibilizar a sus padres, sobre la importancia ecosistémica y social de las islas.

  • Existe un programa de intercambio de tortugas marinas por proteína. Los pescadores que capturan tortugas vivas, en vez de consumirlas, las intercambian por carne o pollo, según el peso del animal en el hotel Punta Faro. Cada 15 días se realiza una liberación de tortugas con apoyo de la comunidad y la Fundación Tortugas del Mar. 

  • Contra la deforestación que se presenta en la isla Tintipán, la comunidad de Puerto Caracol e Islote, recolecta semillas de mangle y luego las siembra con los estudiantes del colegio, apoyados por funcionarios de Parques Nacionales. Han reforestado cinco terrenos con plántulas recolectadas en la misma isla.  

  • Los habitantes de las islas reciclan el plástico y lo intercambian, según su peso, por electrodomésticos que distribuye la Fundación Sueños del Mar del hotel Punta Faro.

  • Las comunidades consideran urgente solicitar a la empresa Veolia el traslado del centro de acopio de residuos fuera del archipiélago, dado que se está utilizando un área de manglar en la isla Tintipán, para almacenar los desechos, generando lixiviados y contaminación. 

  • Los guardaparques tienen como meta la siembra de 10.000 corales en la isla Tintipán como parte del programa nacional 'Un millón de corales', que se realiza en diferentes áreas del Caribe.

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Tortuga de carey

DESDE EL CONSEJO

DE COMUNIDADES

AFRO DE

SAN BERNARDO 

José Moreno, directivo

 

 

  

  • Como parte de solución a las problemáticas es fundamental que las instituciones hagan presencia en el territorio y se apoyen entre todas para que haya un buen diálogo con las comunidades: Cardique, Parques Nacionales, Alcaldía de Cartagena, entre otras.

  • Se requiere un Plan de Ordenamiento Ecoturístico en el que prime la capacidad de carga, para proteger los ecosistemas. 

  • Es necesario crear un Plan de ordenamiento Pesquero porque llega mucha gente de todas partes a pescar, pese a ser un área protegida, con artes de pesca prohibidas. 

  • La comunidad necesita atención del Ministerio de Educación y planes contra la creciente deserción escolar.

  • Urge la intervención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.  

  • Es importante que haya presencia de la Policía Nacional y de la Inspección de Policía. 

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DESDE EL ESTADO

Sandra Vilardy, ex directora  de

Parques Cómo Vamos,

actual viceministra de Ambiente.

  • El Estado debe garantizar la vida de sus habitantes. Debe fortalecer los mecanismos de adaptación climática entendiendo que hay unas prioridades y urgencias para quienes ya están sufriendo la crisis climática.

  • El Estado debe poner a funcionar su estructura: Parques Nacionales, CIOH, Invemar y demás entidades, para ser más eficiente en la en la medición del fenómeno que ya está sucediendo y tener escenarios que permitan diseñar ─con la gente─ mecanismos de adaptación. No necesariamente reasentamientos o sacar a la gente de su territorio. 

  • Las universidades deben pensar los nuevos territorios desde la crisis climática, áreas asociadas a estas condiciones, que se construyen con datos y la gente. 

  • Los anteriores ejercicios le ayudarán al Estado a comprender la magnitud de lo que tiene que enfrentar del mar hacia arriba, porque, más o menos, esto tendrían que hacer todos los municipios del país. Unos porque el mar está subiendo, otros porque van a caer lluvias más fuertes. Cada lugar del país va a enfrentar la crisis de manera diferente. Los municipios, las gobernaciones no lo están logrando y el Estado está disperso. Se trata de la adaptación económica política y social del país. 

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DESDE LA EDUCACIÓN 

Adrián Caravallo de Hoyos,

ambientalista de Ecosabios,

Santa Cruz del Islote

​​

  • Me sentiría muy orgulloso si en 10 años los niños de la escuela logran cumplir sus sueños.

  • Que tengan tecnología, desarrollen sus habilidades, que puedan salir a prepararse y retornen como médicos, enfermeras, odontólogos, profesores e ingenieros a servir a la comunidad.

  • Los jóvenes de las últimas tres graduaciones del colegio siguen aquí, pero tienen la esperanza de salir adelante. La base y el pasaporte para eso es la educación.

  • Para cumplir todo esto necesitamos la presencia del Sena, la Alcaldía de Cartagena, las universidades y  las entidades oficiales. 

  • Sueño con que haya más preservación de los corales y las especies marinas por el riesgo que corremos con el cambio climático.

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DESDE LA ACADEMIA Y

EL SISTEMA NACIONAL AMBIENTAL

Karem Acero, Investigación Impactos

del ascenso del nivel del mar:

caso Isla Múcura

  • Realizar estudios locales sobre los efectos ambientales del ascenso del nivel medio del mar; actualmente los estudios y proyecciones de escenarios futuros de inundación están en escalas global, nacional y/o regional, que no responden a las necesidades locales para trabajar sobre proyectos de adaptación y/o mitigación al calentamiento global.

  • Es necesario instalar un mareógrafo en el archipiélago que pueda dar datos respecto al aumento del nivel del mar año tras año y permita calcular una escala de ascenso anual y realizar proyecciones con escenarios más cercanos a la realidad.

  • Realizar estudios de percepción de las comunidades ante ciertos eventos y hacer una valoración sobre los servicios ecosistémicos expuestos.

  • Levantamiento de un modelo de elevación digital de terreno para la Isla Múcura con escala detallada a nivel de cm y con puntos de control GPS de doble frecuencia que mejoran la calidad de los datos. 

  • Construir un modelo a nivel local que permita analizar qué zonas se pueden perder con tasas de ascenso del nivel del mar, que incluya ecosistemas, geomorfología y geología de la Isla. Los modelos que existen son a nivel global y regional. 

  • Dar acceso a la documentación pública. Hoy, por trámites burocráticos es restringido lo que impide los avances necesarios en las investigaciones académicas. 

  • Realizar estudios de capacidad de carga para el control del acceso mensual de turistas y aplicación de normas que involucren a todos los actores.

  • Fortalecimiento de la educación ambiental por Parques Nacionales en quienes ejercen presión sobre bienes ambientales, como pescadores, administradores de restaurantes, hostales y hoteles y guías, respecto al cuidado de los ecosistemas.

  • Apoyo económico e impulso para descentralizar la investigación desde las universidades.

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Contaminación de plásticos en Santa Cruz del Islote

RESOLVER EL ABASTECIMIENTO DE AGUA

Yerlis Paola Berrío, representante

del Consejo Comunitario de las

Comunidades Negras de San Bernardo.

  • La mayor necesidad de la comunidad es el abastecimiento de agua potable durante las épocas secas. Si no llueve no hay agua.

  • La empresa de agua de Cartagena está dispuesta a entregar el agua, pero requiere que el Distrito de Cartagena asuma el transporte desde continente y eso no se ha solucionado.

  • Por ahora, la comunidad debe comprar el agua a una barcaza que la lleva cada mes. Una tonelada cuesta 80 mil pesos. 

  • Algunos ciudadanos que tienen albercas, la adquieren y luego la revenden a la población. Una familia utiliza en promedio seis galones diarios, cada uno cuesta 3 mil pesos en Múcura. En el islote, son de mayor tamaño y cuestan 5.000.

  • Cuando no hay agua los pobladores compran bolsas para cocinar. Se bañan junto a un pozo natural de agua salobre (dulce y salada) o directamente en el mar.

  • La comunidad utiliza los aljibes de agua salobre para lavar y el aseo.

  • Las islas no tienen alcantarillado.

"Que las instituciones nos visiten. Que nos conozcan, que los funcionarios caminen el poblado y se sienten a conversar con nosotros sin afán. Si se quedan en los hoteles de lujo y no entran al territorio, no habrán visto nada de lo que es esta comunidad."

Darwin César, líder de isla Múcura.

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Olas rompiendo contra los caracoles de isla Panda

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CREADORES

Este informe especial fue producido como parte del proyecto Narrativas Climáticas del Periodismo Regional en una alianza periodística de Red Prensa Verde y Shots de Ciencia, bajo el patrocinio de la Fundación Heinrich Böll Colombia, CENSAT Agua Viva y Ministerio de Medio Ambiente Alemán.

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OLGA CECILIA GUERRERO R.

Periodista ambiental /Red Prensa Verde

Investigación periodística

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MARÍA MÓNICA MONSALVE

Edición periodística

TATIANA ROA

Dirección General Censat

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IGNACIO GALÁN D.

Periodista científico / Shots de Ciencia

Edición, fotografía, audio y video 

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MARIANA PINZÓN

Coordinación del proyecto

NATALIA ORDUZ

Coordinación Narrativas Climáticas

Bogotá, Colombia, septiembre de 2022

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